
La imagen que le muestra el espejo no es la de antes: ahora parece más demacrada, la tristeza y el dolor aparecen por encima de su piel. Regresa a la cama despacio para no despertar al bello muchacho que descansa tan plácidamente. Ese hombre le ha dado mucho: dinero, amor, comodidad y tranquilidad; pero no es suficiente, nunca nadie le ha sido suficiente. A cambio de todo esto abandonó a sus amigos, sus fiestas y sus tardes en el mar; las únicas que la hacían sentirse limpia, aunque fuera mentira. Sentía el alma sucia, pero por mucho que lo intentara esa suciedad no se iba. Ahora ni siquiera intentando ser una niña buena las cosas iban bien, ya no era la misma de antes ni lo seria de nuevo. El mal estaba hecho, sabía que extrañaba aquella vida y que las rosas y los bombones nunca serían suficiente, ya no había por que engañarse. Se levanta temprano, como todos los días, le prepara el desayuno a su marido y lo despierta con un beso frio en la frente. El muchacho desayuna sonriente, como si no viera el dolor en sus ojos. La besa suavemente, se va a trabajar y al fin ella queda sola. Casi con devoción a si misma entra a la ducha, se enjabona todo el cuerpo analizándolo pulgada por pulgada para cerciorarse de que es ella aún, recorre sus tatuajes con los dedos. Le recuerdan a su vida anterior, desearía que fuera una pesadilla, que eso nunca hubiera acabado, pero se enamoró como tonta. Sale del baño y se viste con sus mejores prendas: un vestido rojo fuego que se ajusta perfectamente a su cuerpo y un par de zapatos de tacón bajo. Piensa que hace un año se hubiera puesto una camiseta, unos jeans y un par de tenis, este pensamiento dibuja una mueca de desaprobación en su rostro. Sale de la casa y se dirige al mar, su único amigo, que la envuelve como ningún hombre lo ha hecho antes, dejándola dormir plácidamente entre sus brazos. Deja que las olas lleven su cuerpo de un lado a otro, meciéndola, haciéndola sentir amada. Regresa cinco años después y encuentra al que era su esposo casado con otra chica, bella a su nivel; pero ellos no la ven, nadie puede verla.









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