
El cielo siempre ha sido tu compañero; ha traído lluvia cuando estás triste, llorando contigo; ha hecho salir el sol cuando la felicidad te saca una sonrisa para que puedas salir con tus amigos. Ahora ese mismo cielo se derrumbó y se encuentra bajo tus pies, temblando aún, como un pequeño pétalo de rosa al viento, olvidando su inmensidad y su poder. Todo lo que conocías ahora se encuentra debajo, donde no puedes verlo ni disfrutarlo, donde ni siquiera los sueños pueden llegar. Sueños que ya ni siquiera existen. Sabes que si sigues ahí, tarde o temprano, el cielo y el suelo se desmoronarán y te hundirás con ellos en una dulce danza mortal. Piensa en todo lo que te queda por vivir. ¡Huye antes de que el cielo, fuera de sí, te hunda con él!









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