
¿Qué hago ahora? Las estrellas se escondieron y la Luna no alumbra más. Oh, Luna, mi dulce amiga, la que me protege durante las largas noches oscuras. ¿Dónde estás ahora que te necesito? Quiero que me abraces entre tus fríos brazos hasta que olvide que el sol, tu amado, me quemó. Estoy dañada, mi dulce amiga, y tú no estás aquí para dejarme dormir en tus brazos. Siento que algo se rompió dentro de mí pero realmente estaba tan distraída “siendo feliz” que no lo noté a tiempo. Pero aunque lo hubiera hecho, ¿que podría hacer una simple humana como yo ante un alma rota? Sé que se puede reparar, todo tiene solución, pero no sé cómo hacer esto. Estoy asustada sin tu luz, Luna, hace mucho no me dejabas sola por tanto tiempo, ya no se vivir sin tu luz. A quien engaño, no era tu luz quien me mantenía viva, no era ella la que siempre evitaba que llegara a este desierto en el que estoy hoy. Era yo, o él, aún no lo sé; la cuestión es que ya mi guía no está y ando a ciegas por este mundo completamente desconocido. Necesito algo, no sé qué, realmente.









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