Llevo meses caminando este sendero, ahora se desaparece y me pierdo entre la hierba alta. Veo que más adelante hay otros caminos, todos diferentes, todos con monstruos y nubes, pero todos apetecibles al mismo tiempo, interesantes.
De pronto aparece en mi vida un ser raro, algo así como un bebé,pero con armas de soldado. Tierno hasta los huesos pero que me destruye a la misma vez. Ese es el peor, no me da tiempo de alejarme, no llego a adivinar el peligro hasta que estoy entre sus garras. No, yo soy lo peor: le quité las armas y lo empujé desde la cima justo lo suficiente como para que nunca me olvide. Mejor así, mejor destruir para amar sin que lo note, sin que se dé cuenta que soy dulce también, sin que mi jardín muestre sus flores más allá de este cuerpo cubierto de cenizas.









2 comentarios
Muy bonita analogía, el amor es bello en todo sentido, lamentablemente en la actualidad corren y no caminan por el sendero del amor realmente es triste pero es asi… Generalmente esas personsas «raras» (únicas) son de las que mas rápido nos enamoramos y a las que mas daño hacemos pues pensando que estamos haciendo bien solo hacemos mal a esa persona y a uno mismo pues para amar…Solo hay que dar amor…
Realmente bello, es verdaderamente hermoso la forma en que describes y detallas, mis felicidades, exitos en tus pruebas y sigue para alante, un fuerte abrazo.