Marcas

Hay personas que dejan una profunda huella en ti y lo sabes; hay otras, sin embargo, que aunque siempre están ahí, no llegas a notar los cambios que hacen en tu vida, quizás porque esta vida está muy ajetreada, quizás porque desde pequeña te la señalaban y te decían: «Ella está loca» y con el paso del tiempo aprendiste a no escucharla. Te lo decían porque la vida fue muy cruda con ella y la hizo crearse un mundo de fantasías donde era feliz, por eso ella siempre sonreía, y tú no entendías porqué. Pero era feliz, cuando veía un nieto frente a ella, cuando veía a uno de sus hijos; aunque te cansaran sus preguntas repetitivas, las mismas una y otra vez. Me gusta pensar que es porque estaba tan feliz que solo quería saber si estabas bien y si estudiabas. Esta es la historia de mi abuela, es cierto, no recordaba la mitad de las cosas que hacía en el día, le decías que tenías 14 años y al momento te lo volvía a preguntar. Pero fue una gran mujer, quiero ser como ella algún día. Todo el pueblo la conocía, era la primera en enterarse de todo, sentada en su viejo sillón en el portal. Saludaba a todos, escuchaba atenta todo lo que decían y luego se lo repetía al siguiente viajero:»llegó la dieta», «La China viene la semana que viene», «La carne subió de precio», si querías saber algo solo tenías que preguntarle. Siempre sonreía, envuelta en fantasías y con ese aire misterioso, algo infantil, como de quien vive un sueño en vida real. Me enseñó con esa perenne sonrisa que no hay mal que no se cure con una risa, y lo hizo sin querer; no estaba consciente de que sus nietos carecíamos riendo con ella. Madre de 7, abuela de 10, bisabuela de 5 y tatarabuela de 1 linda bebita. Imaginen ahora una casa pequeña, con un techo caluroso, bajo el efecto del calor de un 26 de julio y llena de toda esa familia, con sus parejas, niños corriendo por todos lados, cake volador, todo porque abuela Ana cumple años. Año tras año, el día de la Santa Ana, mientras Cuba festeja, en esa casita la familia se reúne alrededor de una viejita llena de historias que contar, historias que cada año se acortan, cambian y hasta pierden coherencia. Pero es abuela, la de la sonrisa eterna, la que une a la familia una vez al año para divertirse, y ahora para despedirla. Pero nadie llora, no fue lo que nos enseñó, nunca la vimos llorar. Sólo se le escapan un par de lágrimas a la hija devota que nunca se separó de su lado, mi amada tía, la mejor del mundo. La funeraria está tranquila, más curiosos que familia. Las tasas de té y las conversaciones, los recuerdos, esto no es un funeral, es una despedida, una reunión de familia para recordar su gran lección: «la vida es para sonreír a pesar de que el mundo se derrumbe» La última vez que la vi sonreír fue el domingo 24, fui a verla al hospital, le di agua cada vez que me decía en su propio idioma (ese que tienen los enfermos) que quería un poco más, conversé con ella (bueno, más bien fue un monólogo) y cuando me iba a ir me sonrió y me dijo la segunda palabra de la tarde «Adiós» Salí caminando y lloré, mucho, entre los brazos de mi amor, ese que ella pudo conocer y que si Dios quiere me acompañará a ser como ella, y llenar la casa de hijos, nietos y bisnietos. Yo quise que él la conociera por eso, porque justo ahora noto que formó gran parte de mi personalidad. Ella dejó una gran marca en mí, y lo confirme cuando aún en el ataúd vi su eterna sonrisa y pude sonreírle una vez más

5 comentarios

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    • Ingrid en 5 abril, 2018 a las 2:14 pm
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    Los golpes son solo un entrenamiento. Piensa en la vida como un videojuego, según avanzas y subes de nivel…se pone más difícil el juego, lo que solo tienes una vida…

  1. Lucy Krugger ha leido. Lucy Krugger no ha llorado, pues prometió a alguien muy especial que no lo haría, pero se ha conmovido con las palabras de DianaHQ. Un abrazo.

    1. Gracias! No te conozco aún en persona y ya te considero mi amiga! Espero conocerte esta semana!

  2. Gracias a Dios que pude conocerla, ¡y sí que era simpática! Yo también quería darle aguita pero nunca me dejaste, te quedaste tú la satisfacción de darle de beber. Estoy seguro que si ambos lo queremos y nos lo proponemos podemos llegar a contarnos juntos las canas, a ver corretear a nuestros hijos, luego los nietos….Y si nuestra salud se mantiene ¡A los bisnietos! No es tan difícil, pero hay que recorrer un arduo camino que juntos debemos atravesar. Así que te propongo algo, ¿deseas pasar el resto de tu vida conmigo, donde podamos ver a toda nuestra familia reunida festejando nuestro cumple al igual que tu abuelita Ana?
    Te amo titi…¡Feliz mesiversario!

    1. Acepto el reto… feliz mesiversario para ti también!!! Ya sabes lo que haremos en el año…¿Cierto?

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