La generación de «las caras iluminadas»

Esto lo escribí como sugerencia de un amigo que me pidió que hablara del tema, y justo anoche mientras intentaba dormir me vinieron a la mente algunas ideas. Aún es un borrador, aunque si les gusta lo dejó así, lo publico hoy para que quien me lo sugirió vea que le hice caso. ¿Viste Felipe? Aquí va:

He tenido la suerte, o quizás la desdicha, de nacer en una época de grandes avances tecnológicos. Pero no tuve peor suerte que los niños nacidos hace diez años o menos. Ellos no han tenido lo que yo tuve cuando pequeña: juegos en el patio, que mi mamá me regañara por jugar con agua o con tierra, correr por el barrio con los vecinos. El castigo más grande que me podían dar era no dejarme salir al barrio. Ahora los niños sufren por otras cosas. Sufren porque se le acabó la carga al tablet, o porque se les rompió. Le he preguntado a varios que sienten al bañarse en los épicos aguaceros de mayo y me han dicho: «No sé. Nunca los he probado» ¡¡Que tristeza!! Yo adoraba correr por las calles bajo el agua, incluso ahora que tengo 20 años lo hago cuando se me da la oportunidad. El 1 de mayo dwl 2017 llegué a mi casa de una salida la noche anterior, aún estaba en ropa de salir: unos jeans, unos Converse, camiseta negra y bolso grande. Todo mojado, el móvil y el dinero en una bolsita de naylon. El aguacero me había sorprendido a mitad de camino, aún en la guagua. Preparé todo, protegí lo valioso y en cuanto bajé salí caminando despacio hacia mi casa, disfrutando la primera lluvia de mayo. Me duele que los niños de ahora no lo disfruten, los padres dicen que se enfermará, pues cuando pequeña yo era asmática y mírame aquí, bien. Ya los niños no juegan con un par de sillas a imaginar que manejan una guagua en la que van sus amigos, ahora lo juegan en un móvil. Ya no conversan, ahora se conectan por Zapya. Ya no intercambian juguetes, ahora se copian aplicaciones, a veces ni siquiera aptas para sus edades. Muchos padres no controlan las aplicaciones a las que accede el niño, de todas formas la tecnología los mantiene ocupados, bobos, casi autistas. Ya no quieren estar en la escuela, recuerdo que en la primaria yo siempre llegaba a las 7 a la escuela para jugar al pon con mis amigas, o para conversar bajo los pinos. Y no hablemos del horario de receso, ya no hay comunicación cara-cara, solo cara-móvil. Da vergüenza en lo que se ha convertido la sociedad. La nueva generación prefiere tener la cara iluminada por el brillo de una pantalla que por la aventura de leer un libro en una biblioteca, o por la alegría de compartir con los amigos. Una sociedad así es una sociedad egoísta, que devorará el intelecto y el carácter del ser humano para convertirnos en máquinas. Ahora les pido a todos ustedes, los que recuerdan sus juegos de niños en el barrio, las famosas libretas de versos que hacíamos las chicas, la alegría de una feria del libro, las actividades infantiles en el barrio, las fiestas infantiles con música infantil en vez de reggaeton, las perretas a papá o tío para que nos hiciera un juguete, ya sea un arco con flecha, un caballo de madera (en el mejor de los casos una escoba o solo un palo), los parchís, los zunzunes, la naturaleza al alcance de la mano y no una pantalla; a todos los nostálgicos como yo, les pido que luchemos contra las caras iluminadas. No dejen que sus hijos y hermanos aprendan los animales por una aplicación, llévenlos al zoológico, pasen más tiempo con ellos, limiten su acceso a la tecnología. No es una guerra contra la tecnología, sino contra el abuso de ella que nos hace más tontos mientras más inteligentes son nuestros teléfonos.

 

13 comentarios

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    • Felipe Vilches en 3 mayo, 2018 a las 8:16 pm
    • Responder

    jejeje
    Sin dudas algun dia alguien tenia que escribir sobre esta generación de personas, lo habria hecho yo pero se me dan mejor los números, aunque podria haber relatado la historia escribiendo un algoritmo, sin dudas tu mi amiga Dianita 🙂
    eres mucho mejor con las letras 🙂
    besos
    me a encantado esta historia 🙂

    1. A lo mejor si me sugieres otro tema te puedo complacer nuevamente, así mantenemos vivo este blog.

  1. Qué educativo se ha vuelto este blog. Te recuerdo querida Diana que tu rostro también está iluminado y debe ser por algún motivo, no crees; pero si quieres intercambiar tus juguetes conmigo en vez de aplicaciónes abre el Zapya y pásame un poco de batería :p

    1. Con gusto te paso algo de batería amigo, y si mi cara no estuviera iluminada por un móvil no podría haber escrito este artículo, las tecnologías están presentes en nuestra vida diaria, son imprescindibles en este punto justo del desarrollo de la humanidad, solo que se vuelven un problema cuando sustituyen completamente la maravilla que es la vida real, la comunicación verbal, extraverbal y las relaciones interpersonales cara a cara, los juegos, los libros y la amistad. Un móvil no puede dar un abrazo.

    • Felipe Vilches en 4 mayo, 2018 a las 4:50 pm
    • Responder

    Sin dudas las tecnologias estan ligadas a nosotros hoy en dia y mucho
    solo depende de nosotros que no se lleguen a fusionar con nuestra alma
    Entonces seriamos menos humanos(ya existen casos irrefutables) para convertirnos mas una especie de precyborg que no entiende como una persona puede cohexistir en el medio no tecnologico
    mi trabajo sin dudas me ilumina la cara pues trabajo a diario con las IT(o TICs) pero jamas podra iluminar mi corazon o alma
    eso solo lo puede hacer cosas q las maquinas no pueden

    • LawMaster en 14 mayo, 2018 a las 12:23 pm
    • Responder

    Genial y muy interesante el articulo, sobre todo por lo actual de la situación, tienes mucha razón en todo lo que expresas.

    1. Gracias!!!

  2. Estoy de acuerdo contigo Diani. Hace mucho pensaba yo eso. Te digo la verdad… los otros dias me tuve qu mojar en un aguacero…. y que no lo disfruté? Corrí por ahí dando briniquitos como una niña!!! O sea vaaaamos no hay nadie en la calle, vamos a mojarnos! Mi mochila aguanta el agua y yo no me enfermo! Y bueno… me puse a cantar a todo pulmón en japonés en la calle… hacia rato no hacia eso, quizas el septimo o el octavo grado…

    1. Me hubiera gustado estar ahí para saltar también bajo la lluvia!! Hace rato no lo hago!!!

  3. Yo tambiém disfruté de esa etapa…Recuerdo que mis mejores momentos eran en las vacaciones cuando venía mi hermano a verme y aprovechábamos un aguacero para jugar a los agarrados. Nunca me perdía una lluvía. Como tal no llegué a conocer verdaderamente la tecnología hasta que me trajeron mi laptop en el 2016, seré sincero, desde siempre amé estar sentado frente a una pantalla, y actualmente estoy muy sumergido en ella, pero no dependo de eso para entretenerme o ser feliz. Tengo mis amigos, tengo mis otras pasiones, sentarme en unos banquitos debajo de un arbol, dormir en la hierba (costumbre que germinó estando en el servicio militar) tocar la batería, guitarra, piano, leer, escribir…Pero por supuesto, una vez que estoy «conectado» es algo complicadito sacarme a la primera…….¿No es así, Diani? ~_^

    1. No diría que algo complicadito….muy complejo…ya no nos hemos sentado en los banquitos de tu barrio desde el 17 de febrero…la PC devora tu tiempo libre…

    • Leztat en 22 mayo, 2018 a las 5:39 pm
    • Responder

    Conozco niños de apenas dos años que saben hacer cualquier cosa en un tablet y aun no han dicho una palabra, niños que si siguen asi tendran problemas para relacionarse, ser autistas, esto es algo triste…Creo que en parte es culpa de los padres por tanta sobreproteccion y al no «tener tiempo» de estar junto a sus hijos y disfrutar de verlos crecer…

    1. Yo tengo un primo que tiene autismo, tiene 7 años, apenas lo conocí el mes pasado. Tiene móvil, tablet, laptop y nunca habla con nadie. Sus padres no tienen tiempo de jugar con él y tratan de sustituir el vacío con la tecnología, así lo dañan aún más!!!

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